Los arcos Pornomelancolía de Manuel Abramovich en la competición principal de San Sebastián

“Pornomelancolía” fue seleccionada para la competición principal, con su estreno en San Sebastián durante el primer fin de semana del festival. El título de la exageración latinoamericana en el festival el año pasado cuando apareció en la sección pix-in-post de WIP Latam, “Pornomelancolía” abre una ventana a la vida detrás de escena de un influencer porno, Lalo. Pero, dijo el director argentino Manuel Abramovich -que ganó el Oso de Plata 2019 en Berlín con su cortometraje “Blue Boy”- diverso“Pornomelancolía no es una película sobre pornografía, es una película sobre cómo experimentamos la mirada de los demás”.

“Pornomelancolía” se formó como parte del programa de residencia Ikusmira Berriak 2018 en San Sebastián y uno de los laboratorios de desarrollo más importantes de España. La película es producida por Gema Films de Argentina, con Desvia Filmes de Brasil, Dublin Films de Burdeos y Marthfilms de México. Luxbox se ocupa de las ventas internacionales; Filmin distribuirá en España.

diverso Habla con Abramovich.

La película trata sobre la vida privada de una figura pública. Cómo me propuse encontrar el tono adecuado para crear una historia tan íntima sobre este aspecto público de la vida de Lalo.

En mis películas me interesa pensar en los diferentes personajes que interpretamos para sobrevivir -y sobrevivir- en la sociedad, en las familias o en las instituciones. Me interesa invitar a las personas a convertirse en personajes, a explorar esos espacios imaginativos que hacemos en nuestras vidas. Estos trabajos se basan en la confianza y la cooperación que busca formas de regular la intimidad.

“Pornomelancolía” no es un documental sobre Lalo Santos. Es una película hecha con él. Durante el proceso hablamos juntos sobre todos estos temas y los convertimos en escenas. Combinando elementos más propios del documental, junto con otros elementos más cercanos a la ficción. Fue un proceso de prueba y ensayo que solo fue posible gracias a nuestra complicidad y al apoyo del equipo. Este fue nuestro punto de partida y nuestro regreso constante para construir formas tangibles de colaborar juntos.

Te ha intrigado cómo maneja Lalo la relación con su madre, ¿puedes describir la importancia de una figura materna y por qué es tan importante para Lalu?

Siempre pienso en la familia como el primer espacio dramático de nuestra vida, la primera etapa. Pienso en la madre—las madres—como un espacio de contención, amor, cuidado y un espacio seguro de referencia en contraste con el estado general desolador de la película y, sobre todo, en contraste con la masculinidad como un sistema opresor que nos envuelve y nos aleja. de nuestros sentimientos. Por eso decidí que “madre” debería estar fuera del campo, y nunca verla en vivo. Un espacio emocional al que Lalo -o el espectador- puede acudir durante la película para sentirse cuidado y amado. Además, en la película tomé una decisión consciente y política de resaltar la ausencia de mujeres, lo que me sorprendió cuando comencé a investigar este proyecto en el contexto del mundo del porno gay. En ese sentido, decidió que las pocas mujeres que aparecen en la película desempeñarían roles específicos de cuidado y poder.

La pornografía es una base realmente extraña para las historias, incluso en nuestra era moderna. ¿Te resultó difícil trabajar en este mundo? ¿Cómo lidiaste con el lado visual? ¿Crees que los narradores de nuestro mundo contemporáneo pueden construir sus narrativas en torno a la pornografía con más aceptación por parte del público?

Es increíble que el sexo en 2022 siga siendo un tabú en nuestras vidas. Sin embargo, cada vez hay menos humildad al hablar de sexo, y el acceso a estas representaciones es menos complicado porque la sexualidad también ha invadido las redes sociales y ha convertido a cualquiera en capaz de ser productor porno. En la película, la pornografía es un contexto para hablar sobre las personalidades que nos hacemos y cómo lidiamos con la percepción de los demás en estos tiempos digitales.

¿Por qué sentiste que era importante contar la historia digital de Lalo?

Esta primera escena resume la película para mí. La sensación de estar rodeado de gente y al mismo tiempo sentirse completamente solo. “Pornomelancolía” no es la historia de Lalo, es la historia de todos. Es un reflejo de cómo se siente este tiempo, sobre todo después de la pandemia. Vivimos en un sistema tan corrupto que creemos que somos libres porque podemos consumir, comunicarnos, mostrarnos y crear avatares de nosotros mismos. Vivimos organizando nuestra vida a través de las redes sociales, convirtiéndolas en el imaginario de una audiencia virtual que nos hace sentir menos solos a través de los likes.

La introducción de una pantalla digital en el cine es algo relativamente nuevo. ¿Cómo manejaste eso y, en particular, por qué elegiste esta opción para mostrar la interacción digital de Lalo, dada su importancia para la audiencia?

La pantalla del teléfono, en este momento del mundo, es quizás el espacio más íntimo de nuestras vidas. A menudo, lo que vemos en una conversación virtual, publicación o tweet que lleva un trabajo de creatividad “detrás de escena” no es visible. Me pareció interesante crear un dispositivo para acceder a esa intimidad, para mostrar las capas de nuestras interacciones sociales en la vida virtual. Me interesaba ver la pantalla de cine en la pantalla del teléfono, como si estuviéramos dentro del propio teléfono, frente a esa única pantalla sin poder mirar nada más. Detección en pantalla de interacciones sociales basadas en intercambios superficiales que muchas veces empobrecen nuestro intercambio personal.

¿Cómo describirías el tono de “Pornomelancolía”?

Prefiero no enmarcar la película en un solo tono e invito a quienes la ven a encontrar sus propias definiciones y preguntas. Me gusta pensar en “Pornomelancolía” como evidencia de un momento de la historia, este tiempo en el que vivimos: donde la imagen que proyectamos de nosotros mismos se convierte constantemente en una presentación de los demás, una ficción. La intimidad se vuelve tan pública que es casi porno. Creo que el título, que proviene del propio héroe, resume muy bien ese sentimiento. “Pornomelancolía” no es una película sobre pornografía, es una película sobre cómo nos enfrentamos a los ojos de los demás.

Esta entrevista ha sido abreviada para fines de publicación.

manuel abramovich

Cortesía de Luxbox



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